Para entender a los ecuatorianos, nada mejor que vivir en sus tierras...

Recientemente tuve la oportunidad de vivir en Quito por un breve periodo de cinco meses desde febrero hasta julio del 2016. Durante este tiempo me pude percatar de lo que yo califico como curiosidades del español que se habla en este pequeño, pero riquísimo país. Como lingüista amateur, no pude evitar notar todas las diferencias que existen entre el español que se habla en Quito, así como en las diferentes regiones que visité durante mi estancia y el español que yo hablo. Como ya saben, soy mexicano. Sin embargo, mi español dista demasiado del español que se habla actualmente en México. De hecho, me atrevería a decir que mi español ha sufrido una mutación a través de los años puesto que he aprendido a modular la forma en que hablo para poder hacerme más comprensible ante mis personas más cercanas, pues ya ha pasado algo de tiempo desde que no convivo con mexicanos.
De ahí que me gustaría hacer estas pequeñas observaciones del español ecuatoriano, siempre a sabiendas de que son observaciones puramente personales, cuya interpretación puede ser errónea puesto que no soy local y no puedo decir que he comprendido « full » los diferentes matices que una u otra expresión pudiesen tener. También me gustaría aclarar, antes de continuar, que no he hecho ningún tipo de estudio lingüístico sobre el español de Ecuador y, por lo tanto, no tengo las conocimientos necesarios para explicar lo que sucede con este dialecto. Esto explica porque este blog se limita a la mera descripción de los fenómenos observados y no a una explicación ni socio-histórica, ni lingüística, ni nada que se les parezca.
Después de esta breve introducción aclaratoria, pasemos ahora a lo que nos truje, a lo que nos interesa… pasemos al grano, pues.
Me gustaría comenzar con algunos detalles que encontré respecto a laPRONUNCIACIÓN. En Quito principalmente, sin ser algo generalizado, hay muchos quiteños que pronuncian el fonema /f/ al final de muchas palabras. Incluso me atrevería a decir que forma parte de su identidad, pues muchos de los nativos de esta tierra se sienten orgullosos cuando les preguntas ¿de dónde eres?, a lo que ellos responden “de Quitoffff, de leyff”. Este sonido ha pasado a ser parte de la identidad de la ciudad, a pesar de que la gran mayoría no lo hace…o no lo hace de manera intencional (¿?). Así que si conocen a algún hispanohablante que termine sus palabras con /f/, muy seguramente sea oriundo de tierras quiteñas.
Otro caso es la pronunciación de la letra LL, pues gran parte de los ecuatorianos pronuncia este fonema con una combinación de fonemas que se parece más a /li/. Por ejemplo, yo como mexicano pronunció la palabra “lluvia” como /ʎuBia/, pero varios ecuatorianos de diferentes regiones, particularmente de la Amazonía la pronunciarían como /liuBia/. De igual modo para otras palabras como “llevar”, “allanar”, “pantalla” en las cuales la doble ele, sería pronunciada como si fuera una L acompañada de una I: /lieBar/, /alianar/, /pantalia/. Muchas personas atribuyen esto a la influencia de lenguas autóctonas, tales como el kichwa. Sin embargo, dada mi ignorancia de esta lengua, no es algo que haya podido verificar.
Para terminar con la pronunciación, en un viaje que realicé a la región del Cañar, particularmente en Ingapirca, pude observar que las personas pronunciaban la /r/ de palabras como rayar, hermoso, ferrocarril, etc. como /rʃ/ o “rsh”. Esto provoca que estas palabras suenen como “rshayar”, “hershmoso” y fershocarshil”.

Ahora me gustaría comenzar a hablar de la SINTÁXIS combinado con un poco de GRAMÁTICA que se utiliza en el dialecto del español ecuatoriano.
Una de las primeras observaciones claras que pude realizar y un fenómeno lingüístico que me pareció muy interesante fue el uso de la partícula contrastiva “pero” al final de las oraciones. Al principio pensé que se trataba de una influencia del italiano, pero no encontré nada que pudiera justificar esta idea, pues no percibí ninguna otra influencia de esta lengua latina, por lo que descarté la teoría y decidí que era así porque así lo habían decidido los ecuatorianos. Ejemplos de este fenómeno que podemos encontrar en el día a día son: “pasarás comprándomelo, pero”, o “Tenemos que acabar esto antes de las 8, pero”, “creo que no avanzo a acabar, pero”. Lingüistas ecuatorianos y extranjeros han comenzado a estudiar las razones de la colocación del “pero” dentro de la oración, pero aún no se llega a ninguna conclusión.
Otro caso del que me di cuenta, principalmente en el Oriente (zona amazónica), es el uso de la combinación de conjunciones “donde que” en lugar de utilizar simplemente “donde”. Es común escuchar entre personas provenientes de la Amazonía Ecuatoriana frases como “Ese es el lugar donde que yo he crecido” o “Allá es donde que se da mejor el cacao”
Por último, está el caso del uso del leísmo por encima del loísmo. En México, al menos en mi región (Guanajuato) no usamos tanto el leísmo, más que en ocasiones en donde es inevitable, y se le da una preferencia al loísmo. De ahí que para mí fue interesante observar que en Ecuador hay una fuerte presencia de leísmo. Así pues, yo diría “Yo lo vi” para hacer referencia al hecho de que vi a una persona u objeto de género masculino, y “yo la vi” para indicar que vi a una persona u objeto de género femenino. Sin embargo, en Ecuador cualquier persona diría “Yo le vi”, neutralizando así el género de la persona o del objeto visto. Repito que no es un estudio a profundidad del español ecuatoriano, pues podría dar muchos ejemplos más, pero este blog se volvería aún más extenso.

Para continuar, hablemos ahora de mi parte favorita, misma en la que corro el riesgo de haber tenido mayor cantidad de malinterpretaciones, se trata de laPRAGMÁTICA, es decir, el modo en que las palabras son usadas y las intenciones detrás de su uso.
Para comenzar con esta sección, me gustaría mencionar que noté en el español ecuatoriano cierta sumisión al hablar. Daniel Bryan (Identidad del Ecuatoriano, libro aún no publicado) habla de esto diciendo que los ecuatorianos hablan y piden las cosas como si fueran merecedores de ellas, como si realizar la acción que solicitan fuese un favor que no deberían aceptar.  Manuel Espinoza Apolo, en su libro “Los Mestizos Ecuatorianos” habla de la influencia de lenguas como el kichwa, el aimara, entre otras. Así como de la llegada de los españoles y la influencia que esto ejerció en la forma de hablar de los ecuatorianos. Reflejo de esto son frases como “No sea malito” en la que el ecuatoriano ejerce una presión “moral” particular sobre la persona a la cual le está solicitando algo.  Se pretende crear cierta culpabilidad en la persona para que acceda a realizar la acción solicitada. Otra frase es “mande”, misma que utilizamos los mexicanos y que se remonta a la época en que los españoles dominaban estas tierras y los indígenas debían servirles.
Cambiando de giro, otro fenómeno es el uso del futuro con diferentes funciones y/o intenciones, tales como dar sugerencias, órdenes, recomendaciones y peticiones. Escribí un ejemplo de esto para ejemplificar el uso del “pero”.  Aquí pongo algunos ejemplos más: Una madre podría decirle a su hijo “Comerás antes de irte al colegio”; entre amigos es común escuchar “llamarásme, no seas malito”; un guía turístico en una zona arqueológica dirá “No tocarán nada, respetarán, no gritarán, no correrán…” y así muchos ejemplos más. El ejemplo de “llamarásme” muestra también otro fenómeno: la colocación del pronombre de objeto indirecto aglutinado al verbo imperativo en futuro.
Para demostrar este fenómeno de aglutinación, existe otra formación verbal muy común en el hablar de los ecuatorianos: dar + (pronombre de objeto indirecto aglutinado) + verbo en gerundio. Esta cláusula verbal, según mis observaciones, tiene como objetivo final suavizar una petición, es decir, no parecer groseros y no parecer que “nos merecemos el favor”. Ejemplos de esto son: “Dame comprando un helado”, pues personalmente, yo diría “Cómprame un helado, por favor”, entendiendo que “por favor” cumple la función de cordialidad y de respeto. Otros ejemplos son “Veci, deme haciendo dos tortillitas, no sea malita”, o “Dame pasando un vasito” u otro más “darásme viendo, ve” o “dame viendo, ve”.
Otros casos en los que se observa el fenómeno de cláusulas verbales son “pasar + verbo en gerundio” e incluso “ir + verbo en modo gerundio”.  En el primer caso, la idea que expresa es la de pasar por un lugar con la intención de realizar la acción expresada en el segundo verbo; así es que “te paso viendo” significa que el emisor pasará por un lugar específico, tal vez la casa del receptor, para verlo. La segunda estructura es un poco más oscura para mí, pues no creo poder entenderla en toda su extensión. Desde mi percepción, creo que “irás comiendo” significa que la persona puede comenzar a comer en un momento indeterminado en el futuro, una vez que el emisor se haya retirado del lugar donde se dio la conversación.
Existe también una combinación aún más compleja de verbos en la frase “oye, dame viendo ve” o “darásme viendo, ve”. Aquí podemos observar la integración de un cuarto verbo (en el primer ejemplo) “ve”. Este verbo tiene una función igualmente desconocida. Según mis observaciones se trata de enfatizar la frase, sin que el verbo tenga necesariamente un significado per se.  Otro caso en el que observamos el uso del “ve” es al final de preguntas que sirven para mantener una conversación a flote como “¿qué haces, ve?, ¿qué más, ve?” en el que se sigue notando una carencia de significado per se de la palabra.
Ahora que hablamos del “ve”, me gustaría agregar el “verás”. “Verás” se utiliza para introducir nueva información, para hacer un comentario que tiene cierto nivel de importancia y por tanto requiere mayor atención del oyente. De este modo, “verás” se escuchará de manera muy frecuente al inicio de muchas frases como “Verás, mi familia ha decidido que iremos de vacaciones a la costa”.
Un fenómeno que algunos ecuatorianos llaman “lenguaje circular” y aún sin terminar con las combinaciones verbales, existe una que le es muy particular al Ecuador. Se trata de la expresión “irse a volver”. Si deseas saber dónde está alguien, es fácil preguntarle a alguien y esa persona te responderá sin siquiera percatarse de su respuesta tan ambigua: “Se fue a volver”. Al principio, confieso que me fue difícil comprender lo que esta expresión significaba, y simplemente quiere decir que la persona no está presente en ese momento, pero que volverá en un tiempo indeterminado de tiempo, que puede ir desde los 5 minutos hasta dentro de unas horas. Otro ejemplo de este lenguaje circular es la frase “hazme acuerdo de + hacer algo”, en lugar de decir frases como “recuérdame + hacer algo”. Cuando solicité explicación de esta frase, muchos hacían movimientos circulares con sus brazos, lo cual reforzaba la idea de que se trata de un lenguaje circular.
Algo curioso en Ecuador es el uso de tres pronombres personales que tienen diferentes niveles de acuerdo a la confianza que se tenga con la persona con la que se habla: vos, tú, usted. VOS mantiene la conjugación de TÚ, y existen dos teorías respecto a su uso, 1) Se usa entre personas que se tienen mucha confianza, entre amigos, familiares. 2) La usan personas con menor educación, se tiene una actitud negativa hacia su uso pues se cree que tiene orígenes indígenas. TÚ se usa entre personas en que la confianza es suficiente para tutearse, pero sin que por ello esa persona sea de completa confianza. Y finalmente USTED tiene el mismo uso que tiene en México, en el sentido de que se usa con personas con las que existe cierta jerarquía, personas mayores, etc. Creo que aquí sería interesante definir si el uso del VOS depende de una actitud o de una diferencia de nivel de confianza entre las personas.
Existe una interjección más: “Elé”, la cual sirve como enfatizador de la frase que le sigue. Tenemos como ejemplos “Elé, hacía mucho frío”…en la que el emisor quiere expresar que hacía demasiado frío, tanto frío que el adverbio “mucho” no logra expresar y por lo tanto requiere una palabra que lo refuerce. Otro ejemplo es “Elé, ha caído la lluvia” en la cual, dentro de un contexto particular, también expresa que cayó mucha lluvia y muy fuerte. Esta interjección es de uso más común en la capital ecuatoriana.
Otra interjección es el famoso “ichiiiiiiiiiiiiiii” que se usa para molestar a una persona cuando siente atracción hacia otra persona. Es común entonces que, por ejemplo, si Pablo está junto a nosotros y la persona que le atrae se encuentra en la misma habitación, un ecuatoriano podría echarle carrilla(molestar en español mexicano) diciendo ichiiiiiiiiiiii y codeándole las costillas.
Expresiones comunes como “aquícito nomás” o “ahícito nomás” indican una cierta distancia que nunca es muy clara. Puedes salir a la calle y preguntarle a alguien la dirección de algún lugar y su respuesta será “Aquícito nomás” y levantará su brazo señalando hacia algún lugar de la calle. La distancia a la cual se encuentra tu destino permanecerá siendo una incógnita que descubrirás sólo una vez que llegues a ese destino.
De ahí que salga el uso de una muletilla “NOMÁS”. Esta palabra se volvió tan común en el español ecuatoriano que se usa prácticamente en todos los contextos, provocando a veces ciertas confusiones entre aquellos que no pertenecemos a estos lares y cuyo código lingüístico no es exactamente igual a pesar de compartir la misma lengua. Interpreten ustedes palabras como “vendrás nomás”, “entra nomás”, “siga nomás”, “llamarás nomás”. Ahora si combinamos el uso de futuros, más el uso de “nomás” resultan combinaciones lingüísticas que a mis oídos mexicanos les resultan incluso divertidas.
Cuando un ecuatoriano desea establecer una cita con alguien al final de una conversación, puede simplemente decir “Asomarás” o “asomarás, pero”. Esto significa que este ecuatoriano desea volver a ver a esa persona, pero no se establece una fecha ni un momento o lugar en particular.
Existe también un uso diferente del presente perfecto respecto al uso que le doy en mi español mexicano modificado. Cuando las personas hablan de cosas que sucedieron en el pasado, rara vez usan el pasado simple. Al principio pensé que era un uso igual al que sucede en España, pero me di cuenta de que no es así. Es así que si yo quiero expresar la idea de que mi papá era (solía ser) conductor de tráiler, un ecuatoriano expresaría lo mismo diciendo “Mi papá ha sido conductor de tráiler”, lo cual permite entrever que el imperfecto se ha convertido en un presente perfecto en el hablar de los ecuatorianos. Sin mapa_bandera_ecuadorembargo, también el pasado simple sufrió este cambio hacia el presente perfecto en frases como: “¿Qué ha habido?” en lugar de decir “¿Qué hubo?” o “¿Qué sucedió/pasó?”
En el párrafo anterior surgió la noción de algo que sucedía en el pasado, pero que dejó de suceder o de ser así. En español mexicano, al menos, utilizamos el verbo “soler”. Así pues yo expresaría esta idea en una frase como “Mi abuelo solía contarme historias antes de dormir.”, no obstante, un ecuatoriano diría “Mi abuelo sabía contarme historias antes de dormir.”. Otros ejemplos de este fenómeno lingüístico son “Yo sabía ir al parque a jugar con mis amigos” o incluso una que es más difícil de interpretar para aquellos que no estamos acostumbrados a este uso del verbo “saber”: “Yo sabía nadar cuando era niño”. ¿Cómo se supone que debo interpretar este último ejemplo? 1) ¿Tú tenías la habilidad para nadar cuando eras niño, pero ahora ya olvidaste cómo hacerlo? O 2) ¿Tenías la costumbre de ir a nadar cuando eras niño? Muchas veces el contexto ayuda, pero hay ocasiones en que
éste no es suficiente.
También es común escuchar el uso del verbo “avanzar” en ocasiones en que yo utilizaría el verbo “alcanzar”. Tal es el caso de frases como “Ya no avanzo a comer más” o “No creo que avance a ir hoy”.

Pasando ahora al nivel de LÉXICO, encontraremos muchas diferencias, lo cual es normal pues incluso dentro de un mismo país, las cosas pueden tener nombres diferentes. Es así que aquí presento una pequeña lista de vocabulario ecuatoriano con sus equivalentes en español mexicano o neutro (¿?) o, en su caso, si no conozco un equivalente, pondré una explicación de su uso:
  • “Veci” à Cualquier persona que tenga un negocio puede ser llamado “veci” y ellos igualmente te llamarán “veci”. Esta palabra es apócope de la palabra “vecino”.
  • Se prefiere usar la palabra “arrendar”, y se usa con mucho menor frecuencia “alquilar” y “rentar”
  • A las piezas de pollo se les llama “presas”
  • Cuando quieren decir “SÍ” de manera muy enfática, espera escuchar “de ley”: ¿Quieres ir a la discoteca? ¡De ley!
  • También, esta expresión significa que algo debe suceder sin duda. Por ejemplo: “De ley tengo que comprar esos zapatos”.
  • “full” se utiliza para reforzar el adjetivo o adverbio que califica un objeto o a una persona o situación: “Hace full frío”, “estoy full cansado”
  • “Morirse de las iras” o “dar iras”. La palabra “iras” en México sería sustituida por “coraje”. Sirve para expresar que algo te molesta, te hace enojar.
  • “la plena”, desde mi perspectiva es el equivalente de “la neta” en México, la cual se usa para expresar que algo es verdad.
  • “acholarse” significa “avergonzase”, “apenarse”
  • “remar un pite” significa tomar un poco de la comida de tu compañero comensal.
  • “man” y su plural “manes” se utilizan para referirte a hombres, mujeres e incluso animales por igual.
  • “no seas shunsho” = “no seas tonto”
  • Si te vas de farra y empiezas a beber, es seguro que empezarás a chumarte, y al día siguiente acabarás bien chuchaki. Estas palabras tienen origen en la lengua kichwa.
  • Otras palabras de origen kichwa son “achachay” que se dice cuando hace frío; “arrarray” cuando hace calor, “atatay” cuando algo te produce asco; “ananai” cuando algo es muy lindo; guagua es un bebé o un niño y guambra es un adolescente.
  • Se dice “conversa”, principalmente en la Amazonía, en lugar de decir “conversación”.
  • A los mercaditos callejeros, en México se les llama “tianguis”. Esta palabra llegó hasta Ecuador donde fue modificada por “tiangués”, aunque la palabra original que se usaba antes de la influencia del español mexicano era “catuc”.
  • Hay palabras que son iguales en ambos países como “cachar” que significa “entender” y “ruco” que significa “viejo”.

Existen miles de diferencias entre el español que yo hablo y el español que se habla en el Ecuador. Es por eso que los invito a seguir descubriendo este país pues realmente la lengua refleja mucho del pensamiento de un lugar.

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